Como mucha gente que lee cómics, yo también empecé a leerlos por ver una película de superhéroes. En el 2002 acababa de salir la película de Spider-Man y me había volado la cabeza y quería más. A pesar de obtener una buena dosis del personaje en la caricatura que pasaba en Fox Kids, el saber que había décadas de historias en forma de cómics sirvió como gancho para empezar a consumirlos. Hoy si abro mis cuadernos a partir del 2002 se puede ver la obsesión con los superhéroes que pasa de Spider-Man, a Spawn y posteriormente a Hellboy, pero aunque los dibujaba (o intentaba dibujar porque incluso hoy no sé cómo dibujar poses dinámicas), nunca me atreví a hacer un cómic.
Spawn #5 fue el primer cómic que leí, tenía como 10 años y trata sobre un heladero que secuestra niños y hace collages con sus dedos.
Fue hasta el 2014, cuando tenía 20 años y llevaba ya un año en la carrera de Comunicación en la Ibero, donde pensaba titularme en el subsistema de cina, que decidí, como experimento, empezar y terminar un cómic de máximo tres páginas. Previamente había intentado hacer cómics largos, escribiendo y dibujándolos simultáneamente, los dibujos eran rápidos con la idea de que ya que se terminara la historia pasaría a entintarlos, y si lograba aprender photoshop chance hasta colorearlos. Pero nunca los terminé. En ese momento ya no me interesaban tanto los cómics de superhéroes y mi atención empezó a girar hacia otro tipo de cómics y autores como Michael Deforge y Daniel Clowes. Este último en particular sigue siendo una fuerte influencia y ver la manera en la que usa el pincel para entintar me hizo querer intentarlo.
Like a Velve Glove Cast in Iron de Daniel Clowes.
No puedo recordar con precisión de dónde salió la idea de Juan Tres Ojos, pero sospecho que mucho tuvo que ver con que en ese tiempo había entrado a Ibero 90.9 con la intención de expandir mis conocimientos musicales y mejorar mi escritura armando textos para la página de la estación. Siempre que se acercaba algún festival de música, la parte editorial de la estación delegaba textos para hablar sobre las bandas que venían, para la edición del Marvin de ese año traían a Daniel Johnston y me asignaron escribir algo de él pero, evidentemente, investigarlo antes de escribir. Lo que descubrí me conmovió mucho.
Comprimir la vida de Daniel Johnston aquí sería difícil y recomiendo mejor ver el documental Daniel Johnston and the Devil para saber más del músico pero, a grandes rasgos, Johnston era un ser inusual con el sueño de ser un rockstar y empezó a hacer su camino con sus tapes caseras en las que se grababa a sí mismo tocando canciones en su forma más cruda con letras que trataban sobre Gasparín y romances juveniles. Su trabajo evoca su naturaleza infantil enfrentándose a un mundo adulto y es fácil simpatizar con ese dolor al escuchar su voz aguda y ver sus dibujos, muchos de los cuales acompañaban esos tapes iniciales. En el proceso de escucharlo descubrí que una de mis rolas favoritas, Worried Shoes, que aparece en la película Where the Wild Things Are interpretada por Karen O, es originalmente de él. Pero una canción en particular, Story of the Artist me afectó profundamente. Es una rola sencilla, la tristeza que expresa no busca ser complicada, poética ni rimbombante, es un retrato de una incapacidad para pertenecer. Johnston sufría de problemas psiquiátricos desde joven y esto lo hacía sentir como un fenómeno, pero resulta conmovedor que eso, ser el outsider era para él sinónimo de artista, aquél que está en su mundo.
Listen up and I'll tell a story
About an artist growing old
Some would try for fame and glory
Others aren't so bold
Everyone and friends and family
Saying, "hey, get a job
Why do you only do that only?
Why are you so odd?"
Algo de esto seguramente influyó en la idea para el cómic aunque creo que también la historia del artista incomprendido es una que siempre ha existido y en ella frecuentemente se romantiza su sufrir. Supongo que Juan Tres Ojos no es una excepción, eso es algo que no me enorgullece de este trabajo, creo que sobre todas las cosas quería plasmar el sentimiento que uno tiene al perderle la pista a alguien y reencontrarlo muchos años después, sin poder reconocerlo ni especular cómo llegó a ser lo que es ahora. Es curioso que si le preguntas a alguien que te cuente una historia al aire difícilmente producirán algo estructurado y sólido pero si les preguntas la historia de su vida son mucho más concientes de los puntos más importantes y las repercusiones que estos tuvieron para llevarlos hasta donde están. Juan Tres Ojos es la historia de alguien que atestigua un momento así en la vida de otro y lo que encuentra, mucho tiempo después, es el resultado de ese acontecimiento.
El cómic no es el más bonito, no había tenido experiencia entintando con pincel y los trazos son muy rudimentarios, no me tomé el tiempo de usar una regla para los páneles, los rostros son bastante feos y se nota mi impaciencia en la falta de fondos o mínimos detalles para enriquecer un poquito cada imagen. Tenía urgencia de terminarlo y al menos eso se logró y eso fue una pequeña victoria. Para el siguiente cómic, que creo que fue María Murciélago, usé una historia similar (quizás demasiado similar) para hablar sobre esas personas que aparecen esporádicamente a lo largo de tu vida aunque nunca llegues a tener un vínculo cercano con ellas. En María Murciélago ya había aprendido a hacer algunas cosas en Illustrator al vectorizar mis dibujos y meterles un poco de color, pero posteriormente me di cuenta de que eso distorcionaba el dibujo y hoy ya uso Photoshop, que me acomodó mejor pero aún sigo aprendido cosas para sacarle provecho.
Después de hablar con Alex Lechuga en su podcast Tonorama y recapitular un poco lo que he hecho quise revisitar este cómic. Para mi desgracia no encontraba el archivo escaneado pero logré encontrar las páginas originales en casa de mi mamá, las escaneé y decidí agregarle color sin distorcionar el trazo original de pincel. Creo que el color ayudó a darle un poco más de volumen a los personajes y profundidad a algunos espacios. Fue un lindo reencuentro un personaje y con un trabajo que dio inicio a lo que hago hoy. Ojalá lo disfrutes.