Para una de las clases de este semestre me dediqué a hacer una pequeña serie de fotografías con miniaturas (¿entienden? "pequeña serie con miniaturas", vaya que risa). He notado que es casi universal la fascinación que la gente puede tener con las maquetas, particularmente con las figuras humanas que las habitan. Para mí hay algo delirantemente placentero de poder verse a esa distancia y comprender la fragilidad de la vida, quizás también el absurdo de la misma. Este trabajo es un tributo directo a David Levinthal y sus fotografías instantáneas de indios y vaqueros mientras que la portada es una referencia bastante obvia a una de mis fotografías favoritas de Hiroshi Sugimoto.
Normalmente optaría por colocar un texto en estas fotos pero creo que funcionan mejor cuando producen una apertura hacia la ambigüedad, y creo que el título aporta suficiente para jugar con lo que aquí se presenta. En el menú se mostrarán las opciones de "color" y "blanco y negro" ya que los resultados en ambos formatos me parecieron divertidos y me sentiría mal si no los compartiera. La versión a color es mucho más alegre y a ratos evoca algo de Wes Anderson mientras que el blanco y negro nos sitúa más en algo salido de una film de David Lynch.
Recomiendo tener esto sonando de fondo.